Música Ligera
— ¿Podrías cambiar la canción, por favor? — me dijo Lisa mientras sonaba una vez más Soda Stereo. No tengo la culpa, mi lista de canciones está inundada de esa banda, y está en aleatorio. Qué se le hace.
— ¿No te gusta?
— El sonido es raro. No me disgusta, aunque tampoco me llama la atención. ¿Por qué te gusta tanto?
Ni yo sé.
— Bueno, es música, y muy buena, además, tuvo en rol importante en el crecimiento y difusión del rock en español. Solo por hablar de gustos musicales.
— No sé, no creo.
Ni yo —pensé— quizás era por algo más.
Hubo un corto silencio.
— Y Aquí vamos — dijo ella, que tan fastidiada se pone cuando empiezo a divagar. Es lo que se gana por ser mi amiga.
— Pues sí — contesté.
Le he dedicado la discografía entera de Soda Stereo. Y no estoy segura si la palabra correcta es “dedicar” puede que la sugestione demasiado, de tal forma puedo obtener una oración que suene romántica, aunque “romántica” tampoco es el adjetivo, o el verbo, no es “dedicado”, y no es “romántico”, quiero que suene y ya. Lo he recordado con Soda stereo. Lo he pensado con Soda Stereo. Lo Soda Stereo. Me parece curioso, más que lo que siento, si es que siento algo. Y a todas estas ¿qué es sentir? ¿Es sola una frase que se usa cuando no sabemos cómo describir lo que por dentro corre en el cerebro? Ya está comprobado que nada se siente en los órganos, por lo menos no algo en cuanto a sentimientos refiere, así es que ¿qué siento? ¿en dónde lo siento? Nunca paran las preguntas. A menudo, por no aseverar todas las veces, surgen más preguntas que respuestas. Es seductor preguntarse cosas, como el hecho de que una banda representativa de nosotros, como duplo, lo sea como unidad.
Esa manía tan mía de empezar a hablar en plural, como si fuese un hecho, una realidad, o tuviese importancia.
Y es que cada maldita canción me recuerda a esa mente espléndida y bohemia, tan prohibida, tan de él; no es compartida, no es mía, no es de nadie, en realidad, es de la vida. Qué suerte tiene la vida al poseer esa fascinante mente humana. Qué fortuna, para ella, que la deleita a cada instante. Y yo aquí, deseandola. Devorándome los pensamientos con la idea de poseerla.
Cada letra de cada canción me recuerda que la quiero, y que no la puedo tener. Pero tampoco la quiero tener, es mas, diría que quiero acercarme a ella. Contemplarla de cerca, conocerla, compartir con ella. Lo común, lo que se pueda. Es clandestina. Apartada de mis alcances. Aunque quizás no tanto. ¿Qué tal si cae? ¿Qué pasa si se desploma ante el riesgo, justo como yo? Qué interesa la cuadrícula, la línea recta, lo correcto, moral o inmoral. Es atracción mental, y aunque parezca obstinado, apresurado y utópico, no hablamos de cualquier cosa.
Puede, tal vez, la inocencia se apodere de una que otra palabra, pensamiento o acto. Puede, quizás, que no me importe en lo absoluto parecer una soñadora más. A diferencia del resto, puedo considerarme una fogosa, apasionada. Una que entiende que el tabaco importa más que el papel y el sello que lo cubren. Una que se encaprichó con el peligro, en el trance de lo no debido.
Qué me importa, en realidad, parecer o no parecer. No me atañe intentar aparentar ni descifrar, mucho menos idealizar. Qué interesa eso, cuando lo poco que tenemos se esfuma, y lo que no hacemos nos hace mella. Es hermoso lo libre que somos, tanto es que nos lanzamos al vacío sin esperar un efecto residual.
Pero, ¿quién es él para entrar tan recóndito? Esa guitarra mágica de Té para tres no ayuda en el asunto. Qué estupidez. Sí, me parece patético y un poco infantil. Todo esto, lo que digo y me pregunto; lo que pienso y me pregunto una vez más. Siempre hay algo en el camino que, por inesperado que parezca, marca un punto curioso en la existencia. Yo aquí, entregando la parte más honesta de mí. La vida allá, riéndose de lo crédula que soy.
Me río con ella, de hecho. Es entretenido ver la inocencia del humano. Y mas que entretener, complace, pues aún queda pureza.
En fin, Lisa, cinco canciones animales más y me pierdo en la línea de esta conversación. Cada canción de Soda te hará sentir algo diferente, conectada por otro algo que aún no entiendes. Dale tiempo, lo riesgoso es lo que con cautela se maneja. Escuchalos con sutiliza y deja que al final de cada letra obtengas tu mensaje. No es una banda para poner de fondo, es una para escuchar detenidamente, con singularidad.
— Seguro. Solo cambia la canción.
— Seguro. Solo cambia la canción.
— Está bien, Lisa.

Comentarios
Publicar un comentario