Parafraseo de pensamientos
Cuando escribo tratando de presentarme solo puedo dar datos, y no lo plasmo bien. Si algo me caracteriza es ser una romántica apasionada por lo que sea. Amante de los excesos; fui victima de todo alguna vez; algunas veces lo soy. Varias experiencias que suman más años que los biológicos, porque a fin de cuentas no importa la medida del tiempo sino lo vivido en el. Y a pesar de lo ocurrido, practicar no me hace perfecta.
Pues bien, aprendí que la vida está llena de mitos disfrazados de sorpresas los cuales desembocan en una relación causa y efecto, quizás inocua; seguramente súbita; singularmente austera. Comencé a conocer a medias el riesgo, un camino muy intenso. Puede que si lo pienso bien no lo conozca en absoluto, aunque eso no es problema. Es un universo encerrado en esquinas que se tornan extrañas y confusas en el comprender.
Con inicios sutiles, suaves; abrebocas amargos, delicados al sentir. Sin expectativas o destellos de interés. Con historias y ligeros indicios de posibles existencias, pero nunca se planearon las coincidencias. Y sin más, los días van pasando; las horas perdidas, o mal invertidas, en fantasías y quereres de vidas paralelas. Sin interactuar demasiado, o entrelazar con la experiencia, tan solo roces que dejaron su huella. Una, tal vez, con tinte perenne; puro efecto.
Los terrenos son inciertos. Todos tan diversos y distantes los unos de los otros, pero tan ligados entre sí. Todo tan diferente siempre, puede que no sorprenda, y cuando se abre el juego por avaricia hay perdición. Yo también pagué placeres ciegos. A veces vale la pena.
Nada es certero, para ser honesta, la mierda va y viene constantemente. Las situaciones, personas, objetos. Todo es una veloz película muda. De tal modo que es seductor, pues la incertidumbre lo mantiene vivo, sin embargo, puede matarlo también. ¿Matar qué? Tal parece que debo tomar el antídoto para romper con la rigidez, de lo contrario no sería más que una sobredosis de letras y palabras conectándose entre sí.
Trayectos extensos que apenas empiezan, repletos de magia, figuras, señales sin definir, aunque están en una caja negra. Y sin embargo se abre, y poco a poco emerge lo que sea que esté por suceder. Hay algo oculto en cada sensación, así es. Suscita más que otros, y delata aún más que lo evidente. La ternura de la duda, mi habitual rincón.
La felicidad se fragmenta en cristales de amor amarillos a la espera del porqué de este deseo.
Es el curso de las cosas.
Y hasta el momento sigo sin presentar quién soy.
Déjenme en el agua.

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